Mi familia no me apoya en mis esfuerzos. 


Recuerda a tu familia los beneficios que aporta un ejercicio regular, y luego llévalos a dar una vuelta.

  • Disfruta con tus niños. Prepara una clase de ejercicios “padres y niños”. Prepara un almuerzo picnic y lleva a tu familia al parque para jugar al corre que te pillo o al fútbol. Chapotea con los niños en la piscina en lugar de verlos desde tu silla. Además, si tus hijos y sobrinos te ven hacer ejercicio, estarás siendo un ejemplo para ellos. Esto influenciará para que quieran también llevar una vida más saludable.
  • Propón una nueva aventura. En lugar de sugerir una rutina en el gimnasio, invita a un amigo o amiga a ir a un rocódromo de escalada o alquilar una bicicleta tándem el fin de semana.
  • Realiza una doble función. Proponte como voluntario para llevar a tus hijos al centro comercial y da unas vueltas dentro mientras las esperas. Trata de hacer lo mismo en la escuela de tus niños durante las clases, prácticas o ensayos.
  • Aprende de Nutrición Básica para el ejercicioLos conocimientos en nutrición básica nos pueden ayudar a mantener el organismo mejor regulado y a sentirnos mejor, por lo que todo lo que sepamos es “plus”. A veces no somos nosotros los que hacemos la compra o los que cocinamos. Todo lo que aprendamos, nos ayudará a aconsejar a nuestros familiares (que a veces son los que cocinan) y haremos elecciones más savias. De esta forma, estaremos más capacitados para comer y beber mejor, antes, durante y después del ejercicio.
Si es necesario, ten una  charla seria  con tus seres queridos. Si ellos no comparten tus ambiciones para mejorar tu salud, pídeles que por lo menos respeten tu deseo de estar en forma.